Cuando el Real Madrid fichó a Cristiano, ya sabía qué clase de jugador era. Un jugador muy atacante, con unas condiciones físicas envidiables, bastante individualista, con una calidad excelente en el regate que le permitía hacer cosas fuera de lo normal y mucho gol.
El Manchester United y la Premier le permitían hacer que su juego resaltara más. Todo más explosivo, velocidad y pegada fuerte que se convertían en golazos. Una afición entregada con el esfuerzo de uno de sus jugadores estrella que pocas veces criticaba el juego de los suyos. Es una cultura que no permite que los jugadores no salgan con ganas y peleen por la victoria. No importa si se falla una ocasión a puerta vacía, lo que importa es que hayas presionado y termines el partido extasiado.
Pero cuando llegó a España algunos aspectos cambiaron como es el caso de la afición. Aquí por muy fiel que sean los seguidores cuando las cosas van bien son los primeros que se enorgullecen y sacan pecho de sus jugadores, pero cuando las cosas van mal también critican quizás, de una manera excesiva. A diferencia de Inglaterra aquí se critica por la falta de esfuerzo y de calidad. Si un jugador corre, lucha y hace todo lo posible por lograr la victoria pero no logra convertir un gol cantado la bronca y las críticas se producirán multiplicadas por dos.

Su juego siempre ha sido hacia delante, atacar, atacar y atacar. Con una posesión excesiva del balón, también llamada "chupón", provocaba en algunas ocasiones que no se lograran victorias. Su afán de ser él mismo quien se llenara de gloria hacía que los aficionados se empezaran a quejar tímidamente. El portugués sabía que tenía que cambiar su actitud para volver a llevarse esas ovaciones del Bernabéu. Y así ha empezado a hacerlo esta temporada.
Sus asistencias han aumentado considerablemente, convirtiéndose a principio de temporada en el máximo asistente del equipo por delante de jugadores com Ozil. Ahora aprovecha más que nunca la presión que sus contrarios ejercen sobre él habilitando a los demás delanteros. Sus esfuerzos defensivos son mayores, ya no se queda en fuera de juego tirado en el suelo protestando una jugada dejando a su equipo en inferioridad. Cuando intenta una jugada individual y pierde la pelota presiona hasta lograr incomodar al contrario y quitarle la posesión del balón. Aspecto que no ocurría en el antiguo Cristiano. Se ha dado cuenta, ya sea por cuenta propia o por petición del entrenador, que luchando y jugando como un equipo se logran más victorias y un mejor juego que realizando tantas individualidades. Es un jugador que no tiene que dejar de hacer esos regates y encarar al contrario, pero siempre sabiendo elegir el momento adecuado. Ahora logra que el equipo esté más equilibrado en defensa y que los hombres de medio campo no tengan que hacer tantas coberturas. Estando en posiciones más defensivas el equipo sale con más velocidad a la contra haciendo más daño a sus contrarios.

El nuevo Cristiano Ronaldo con 24 goles y 6 asistencias ha logrado entender la manera perfecta de combinar juego individual con el colectivo. Aunque todavía tiene aspectos que tiene que mejorar como el monopolio en los tiros de libre directo.
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