Cuando el entrenador del Mirandés dijo en los medios que no eran payasos, que ellos iban a disfrutar y ganar no pensábamos que iba tan en serio. Creíamos que la gesta de los burgaleses iba acabarse contra el Espanyol. Pero no fue así. Iban a liarla en Cornellà-El Prat. Y de no ser por uno de los mejores árbitros de Europa, según Mourinho, habría salido hacia Burgos con la eliminatoria casi sentenciada.
Jugando muy serio y disfrutando del momento es como salieron los castellano-leoneses. En el minutos 28, Alain Arroyo lograba adelantarse en el marcador después de un error de Héctor Moreno. Todo era una fiesta para los aficionados que habían viajado a Cornellà para ver a su equipo. Hasta que un árbitro llamado Mateu Lahoz la fastidió por partida doble. Primero fue un puntapié clarísimo sobre el goleador del encuentro y más tarde un agarrón de Amat al capitán y crack de los visitantes Pablo Infante. Dos penaltys clarísimos que "no quiso" pitar el trencilla, errores que hicieron que los de Burgos no se pusieran con un posible 0-3 en el marcador.

Siempre estamos queriendo que se produzcan machadas y sorpresas en la "competición del caos". Deseosos de ver a equipos que con una gran ilusión, planten cara a plantillas de primera división e incluso de Europa, como ocurrió con el Villarreal. Pero cuando eso está ocurriendo, va un árbitro y tira por los suelos todo ese esfuerzo e ilusión de los jugadores. Entendemos que puede que no lo haya visto, pero ante situaciones tan claras como las que se produjeron se nos antoja muy difícil de creer. No estamos diciendo que ayuden al equipo inferior, pero en ocasiones nos hacen creer que hay intereses más allá de los futbolísticos. Siempre dará más dinero un equipo de primera división que uno de segunda B, es así.

¡Qué gane el mejor!
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